martes, 23 de marzo de 2010

Rivera Letelier: “No sé nada de literatura, yo escribo”

Rivera Letelier: “No sé nada de literatura, yo escribo”

Hernán Rivera Letelier, ganador del premio Alfaguara de Novela 
2010. Foto cortesía: alfaguara.santillana.es
Rivera Letelier ganó el Premio Alfaguara con su novela El arte de la resurrección.
"Cambió la tranquilidad. No me he podido tomar mi taza de té acostumbrada de las cinco de la tarde. Pero bueno son los sacrificios que hay que hacer". Con ironía, Hernán Rivera Letelier, ganador del XIII Premio Alfaguara de Novela por El arte de la resurrección, cuenta qué pasó luego de enterarse de la noticia.
Con ironía, porque este chileno de 50 años sabe lo que son los sacrificios. Durante cuarenta y cinco años sufrió las exigencias del desierto de Atacama, el lugar donde se crió, donde durante 30 años trabajó como minero y donde se forjó como escritor.
Las andanzas de un predicador que se cree reencarnado en Cristo en el desierto chileno en las primeras décadas del siglo XX, narradas en tono de realismo mágico, lo llevaron a embolsarse US$175.000 y una escultura.
Un premio que no desestima, pero coloca en el lugar que cree indicado.
"Más que el dinero, lo importante es que mi obra la van a leer más personas y en el fondo lo que uno busca cuando escribe es que lo lean", le dice a BBC Mundo desde Antofagasta.
Y explica que el premio le va a sacar tiempo: "Voy a tener que dar muchas entrevistas, conferencias, viajar mucho, le va a quitar tiempo a mi ocio. Yo soy en verdad un ocioso. Yo no hago nada más que leer, escribir y hacer el amor".
clic Lea: Escritor chileno gana Premio Alfaguara

Entre la convicción y la sorpresa

Rivera Letelier cuenta que cuando se sienta a escribir una novela lo hace "pensando que es mi obra maestra, sino no me sentaría a escribirla. Y cuando envío una novela a un premio, la envío con la convicción absoluta de que esa novela gana".
Esa convicción, que estuvo presente cuando mandó la copia bajo el seudónimo Manuel Madero, desapareció el lunes a las ocho y media de la mañana. "Cuando me dijeron que gané no lo podía creer", cuenta entre risas el escritor, ya galardonado por otras obras.
En mi escritura nada es consciente. No soy un teórico soy un práctico. No sé nada de literatura, yo sencillamente escribo. No soy un intelectual, los intelectuales trabajan a base de ideas y conceptos. Yo trabajo a base de intuición, imaginación, memoria… los intelectuales creen en lo que escriben, en sus títulos, en sus master. Yo no creo en lo que escribo, yo tengo fe en lo que escribo”. Y lo dice de forma convencidamente humilde
Hernán Rivera Letelier, escritor chileno
El jurado –presidido por el escritor y periodista valenciano Manuel Vicent– destacó el "aliento y la fuerza narrativa de la novela, así como la creación de una geografía personal a través del humor, el surrealismo y la tragedia".
Todos elementos que se plasmaron en el papel de forma inconsciente, reconoce el escritor.
"En mi escritura nada es consciente. No soy un teórico soy un práctico. No sé nada de literatura, yo sencillamente escribo. No soy un intelectual, los intelectuales trabajan a base de ideas y conceptos. Yo trabajo a base de intuición, imaginación, memoria… los intelectuales creen en lo que escriben, en sus títulos, en sus master. Yo no creo en lo que escribo, yo tengo fe en lo que escribo". Y lo dice de forma humilde.
Una humildad forjada por la aridez del desierto y la rudeza de la mina. Una etapa de su vida -la de los 30 años como minero- que le dejó como legado a sus "amigos, arrugas en la cara y un porcentaje de tierra en mis pulmones".
"Y me queda también un recuerdo muy lindo de ese desierto, que fue donde me críe, donde trabajé 30 años como un obrero, pasé peripecias increíbles, y me sirvió mucho para forjarme como escritor y como hombre".

La enseñanza del desierto

"De no haber vivido los 45 años que viví en ese desierto, no sería un escritor. El desierto me enseñó a conocerme a mí mismo, a estar conmigo mismo, que es fundamental para escribir", asegura.
Y el desierto está presente en El arte de la resurreción, una novela que el autor define como "la historia de un iluminado, un hombre que aparece diciendo que es la reencarnación de Cristo en su segunda venida, que aparece en el valle del Elqui, vestido como Cristo".

Premio Alfaguara

  • El premio Alfaguara de Novela se entrega a una obra inédita escrita en castellano.
  • La obra ganadora de la décimo tercer edición del premio Alfagura de Novela fue escogida entre seis novelas por el jurado.
  • Las seis últimas obras habían sido seleccionadas de un total de 539 manuscritos.
"Era un semianalfabeto pero apareció predicando, haciendo milagros, bendiciendo, bautizando, y cuando hablaba la gente quedaba oyéndolo con la boca abierta. Es la historia de este personaje en el desierto de Atacama en busca de una puta beata".
El personaje Domingo Zárate ya había estado presente en otros libros de Rivera Letelier. Apareció en su primera obra, La Reina Isabel cantaba rancheras (1994), en Los trenes se van al purgatorio (2000) y en Mi nombre es Malarrosa (2008).
"Y cuando apareció por tercera vez me di cuenta en verdad que el Cristo me venía persiguiendo hacía 15 años para que contara su historia. Y tuve que hacerlo. Tuve que sentarme, y cantarla y contarla", le explica a BBC Mundo.
¿Qué tanto hay de Rivera Letelier en el personaje? "El Cristo tiene mucho de mí. Yo me crié en un hogar con padres evangélicos. Mi papá, que también era un minero analfabeto, era un pastor evangélico y salía a predicar a las calles y me llevaba a que lo acompañara, siendo un niño yo".
"Y cuando predicaba la gente se quedaba oyendo fascinada. Entonces ése es un mundo que yo conozco por dentro. Y creo que yo era el más indicado para contar y cantar la historia de este Cristo. La prédica de mi padre fue fundamental. Yo me crié con la Biblia en mi almohada. Entonces el lenguaje que se precisaba para contar esta historia estaba en mis genes", agrega.
Dice que esta novela es lo mejor que ha hecho, "hasta el momento". Pues no demora en aclarar: "Porque estoy empezando otra que creo va a ser mucho mejor que ésta".


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Mi Máquina del Tiempo

Mi Máquina del Tiempo
Por Anselmo Bautista López.








Tengo mi máquina del tiempo.
Me acomodo, me abrocho el cinturón y oprimo el botón.
¿A dónde voy?
A donde la imaginación me lleve. 
¡Ah! Y no olvido llevar papel y lápiz para anotarlo todo.




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domingo, 21 de marzo de 2010

Nuestra charla con Isabela Ramírez



 

Nuestra charla con Isabela Ramírez.


 

Editorial: Queremos agradecerte Isabela, por haber confiado en nosotros para publicar tu libro.

Isabela: No, por el contrario, gracias a ustedes por la orientación y apoyo que me brindaron para que mi libro finalmente fuera publicado.

Editorial: ¿Qué fue lo que te motivó a escribir un libro de motivación?

Isabela: Verás, en mi libro hago una brevísima reseña por lo que yo pasé y no encontré otra solución a mis fracasos y desventuras que hallar una forma de seguir adelante pero sobre todo de sentirme completamente bien con lo que hago. Este libro no surge de una idea espontánea o venida de alguna inspiración. Es, digamos, un resumen de mi propio aprendizaje acumulado por varios años, el cual he venido perfeccionando conmigo misma.

Editorial: ¿Y cómo es que te decidiste a compartirlo con los lectores?

Isabela: En realidad, nunca pensé en escribir un libro, pero fui impulsada por las personas queridas que me rodean, testigos de mi evolución que no cesaban en preguntarme cómo lo logré. Así que ellos fueron la causa de que este libro naciera y fueron además los primeros en leerlo y practicarlo.

Editorial: Los autores como Louse, Osho, Jorge Bucay, Ari Paluch, Bernardo Stamateas, entre muchos otros, tienen en común querer cambiar el mundo de una persona a la vez. Desde luego cada uno tiene su propia receta, filosofía o mantra espiritual. ¿Tienes algo en común con ellos?

Isabela: Para serte sincera, no los he leído. Lo que sí te puedo decir es que si mi libro logra cambiar la perspectiva de tan sólo un lector, entonces su publicación no habrá sido en vano, y estoy segura que no sólo cambiará la visión de uno sino de varios lectores.

Editorial: ¿Por qué has elegido "Recupere sus Prioridades" como título de tu libro?

Isabela: No es que yo lo haya elegido. Creo que el título ya lo tenía desde mucho antes de que yo lo escribiera. Para que yo pudiera superar mis equivocaciones, en realidad, comprendí que lo primero que debía hacer era eso, recuperar mis prioridades. Fundamentalmente, ahí es donde radica toda nuestra felicidad y nuestro futuro. Si carecemos de prioridades, o mejor dicho, si no hacemos caso a nuestras prioridades siempre deambularemos en una vida incompleta e insatisfecha por mucho dinero o éxitos que tengamos, pues la felicidad que el dinero o los logros nos traigan será efímera sino están alineados con nuestras prioridades. Permíteme extenderme un poco en esta pregunta…

Editorial: Por supuesto, adelante.

Isabela: La felicidad no es algo que se encuentra o que está ahí afuera. La felicidad es un proceso privado, muy personal. A la felicidad, desde mi muy particular punto de vista, no le importa cómo esté el mundo, la economía o la paz social, se es feliz no porque las cosas nos hagan felices, sino porque la felicidad forma parte de uno cuando se atienden las prioridades personales. Son estas prioridades las que hacen que la felicidad no sea pasiva sino activa, y que siempre se pueda empezar de cero para cambiar nuestras vidas sin que la felicidad se vea afectada.

Editorial: ¿Por qué los lectores deberían leer tu libro cuando hay muchísimos en el mercado escritos por autores de renombre?

Hubo un momento de silencio al otro lado.

Isabela: Yo no pretendo competir con ellos ni hacerme rica con la venta de libros. El mío no es producto de una investigación de mercadotecnia, es producto de mi propia experiencia resumida y compactada en unas cuantas páginas. Si mi experiencia puede ser útil a los lectores, como segura lo estoy, el libro habrá cumplido su propósito. Podría impartir seminarios al respecto y ganar más dinero que con la venta del libro, e incluso quizá más que el que gano con mi trabajo, pero ésta no es mi prioridad.

Editorial: ¿Entonces tu libro habla particularmente de la felicidad?

Isabela: No, definitivamente, no. Habla de recuperar las prioridades.

Editorial: ¿Cuáles serían las prioridades, nos puedes dar un ejemplo para nuestros lectores del boletín?

Isabela: Mi libro no habla de prioridades en específico. Eso le corresponde a cada quien descubrirlos y seguirlos. Para aclarar un poco las cosas, lo expondré así: normalmente queremos alcanzar objetivos y estos objetivos los convertimos en nuestras prioridades. Aquí es donde surgen los fracasos, decepciones, estrés, insatisfacción, etc. Mi recomendación es: primero localiza cuáles son tus prioridades y responde a la pregunta ¿Por qué quiero que sean estas mis prioridades? Una vez respondidas, lo que estás haciendo es un proyecto de vida; y luego haz que esas prioridades sean tus objetivos a cumplir, planteando y siguiendo desde luego, objetivos que te conduzcan a ello.

Editorial: Tu propuesta es, entonces, más fácil de lo que parece.

Isabela: Quiero ser honesta, no es fácil cambiar nuestros hábitos de un día para otro y hay que batallar con ellos. Lo que sí te garantizo es que si tu deseo de mejorar la calidad de vida es intenso y sigues el método que propongo para hallar cuáles son tus prioridades y de qué manera puedes crear y alinear los objetivos que te conduzcan a ello, seguramente lo lograrás, tarde o temprano. Lo importante aquí es que te sentirás mucho mejor contigo mismo y con los que te rodean mientras vas avanzando.

Editorial: ¿Tienes pensado escribir algún otro libro?

Isabela: Por el momento no, pero en caso de hacerlo estaré ahí molestándoles, otra vez.

Editorial: Por el contrario, será un placer atenderte, y muchas gracias por haber atendido nuestra llamada.

Isabela: La agradecida soy yo.

Editorial: Seguiremos en contacto.

Isabela: Por supuesto, hasta pronto, entonces.

Isabela Ramírez es autora del libro:
Recupere Sus Prioridades, Editorial Atreyo, 2010.




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miércoles, 17 de marzo de 2010

Abogar exige raciocinio rápido e inteligencia

Abogar exige raciocinio rápido e inteligencia.
 Por Héctor Rodríguez Espinoza
.


En Inglaterra un reo estaba siendo juzgado por asesinato.
Había evidencias indiscutibles sobre la culpa del reo, pero el cadáver no aparecía. 
Casi al final de su alegato oral, el abogado, temeroso de que su cliente fuese condenado, recurrió a un truco:

- Señoras y señores del jurado, señor Juez, tengo una
sorpresa para todos", dijo el abogado, mirando hacia su
reloj.


"Dentro de dos minutos,  la persona que aquí se presume asesinada, entrará en la sala de este Tribunal. Y miró hacia la puerta. 

Los jueces, sorprendidos, también ansiosos, se quedaron mirando a la puerta.
Transcurrieron dos largos minutos y nada sucedió.

El abogado, entonces, finalizó diciendo: 
- Realmente, dije eso y todos ustedes miraron hacia la puerta con la expectativa de ver a la supuesta víctima. Por lo tanto, quedó claro que todos tienen dudas en este
caso, de que alguien realmente haya sido asesinado. Por eso insisto para que ustedes
consideren a mi cliente inocente". (In dubio pro reo). 

Los jurados, visiblemente sorprendidos, se retiraron para la decisión final. 
Algunos minutos después, el jurado volvió y pronunció su veredicto: 
 
- ¡Culpable!

- ¿Pero cómo? - preguntó el abogado - yo vi a todos ustedes mirar fijamente hacia la puerta ¡Es para concluir que estaban con dudas! ¿Cómo condenan con duda?
 
Y el juez aclaró: 
- Sí, todos nosotros miramos hacia la puerta... MENOS SU CLIENTE. 
 

 ENSEÑANZA: 
  
NO SIRVE DE NADA SER UN BUEN ABOGADO 
SI EL CLIENTE ES UN PENDEJO.


Héctor Rodríguez Espinoza:
Autor de varios libros como: "Derecho al Desarrollo, Derechos Humanos y Democracia en México", Porrúa, 2001. Ha obtenido premios de ensayo. Ha ocupado varios cargos en el Poder Judicial.
Si quieres saber más de él, acude a:
 http://www.hectorrodriguezespinoza.com/noticias.php?categoria=1

O visita su interesate página:
http://www.hectorrodriguezespinoza.com/




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sábado, 13 de marzo de 2010

Historias de Otra Norteamérica




HISTORIAS DE OTRA NORTEAMÉRICA


 "Tuve el vicio del trago, hice y padecí muchas tragedias, y puedo recaer, por eso quiero contarte de mi historia, algo habrá de servir, aunque sea para salvar a una sola vida, antes de que acabe la mía"...

 
Don José Aguilar en su juventud, migrante en Los Ángeles, California. Imágenes: archivo de Editorial Orbis Press

 
PARA SALVAR UNA VIDA...
Por Manuel Murrieta Saldívar
   
Iba saliendo de un establecimiento comercial en Phoenix, Arizona, cuando una voz ronca y profunda me abordó: "Escuché que se dedica al periodismo y a escribir", me refirió, "me gustaría hablar con usted".  Era un hombre de facciones gruesas, moreno y corpulento, curtido por el trabajo y los embates de la vida.  Eso supuse al sólo mirarle; podría haber encontrado más, pero él portaba unos lentes contra el sol que me impidió sondear a través de sus ojos. "Claro, por supuesto, estoy a sus órdenes", le respondí amable, creyendo se trataría de un rutinario asunto de publicidad o de cubrir algún evento, como es lo que se propone en esos pequeños negocios que sostienen al periodismo hispano en esta zona. "Aquí tiene mi tarjeta, llámame por favor, necesito su opinión y creo que le puede interesar", me provocó. Leí su nombre, José Aguilar, su puesto, Director General, su negocio Volviendo a Vivir, y su giro, centro de rehabilitación, actividad no muy común, al igual que la mía, por estos rumbos.  

          A los días volví a escuchar por el auricular esa voz rasposa  ahora como venida de un abismo, que hacía preguntarme el origen de esa condición fonética.  Entonces decidí, conmovido, acudir en persona al local de don José, quizá para evitar que hiciera un mayor  esfuerzo al hablar por la línea. Cuando llegué al recinto, ubicado en la zona marginal del suroeste de Phoenix, no me pregunté, como debería, qué demonios estaba haciendo yo allí, sino que me impresioné al comprobar que, en efecto, operaba un centro para rehabilitar alcohólicos.  Porque se traba de una simple casa—aunque al entrar se percibe cierto olor a alcohol desvanecido, se aprecian las caras rojas de internos recuperándose entre ollas y sartenes preparando comida. Las recámaras estaban repletas de literas, los closets eran depósitos de libros, herramientas y cajas, la sala un como auditorio con su pódium donde se adivinaba que surgían grandes testimonios orales.  

También recorrí un pasadillo secreto que me llevó a una especie de "bunker" aislado de todo, contaba con una computadora, un teléfono, una televisión y un pequeño sofá en cuya mesita, en efecto, había una pistola, "por si las moscas".   Y ahí estaba, entre el juego de sombras y el poco sol que se traslucía, don José, como contento dándome una bienvenida: "Qué pasó Murrieta"… escuché por vez primera esa frase que la repetiría muchas veces. "No te asustes por esto", me advirtió refiriéndose a todo el recinto y apelando a la ingenuidad que a veces suelo transmitir. 

          "No se preocupe—reaccioné—como periodista estoy acostumbrado a todo tipo de ambientes, desde una suite presidencial hasta un prostíbulo", ocultándole así el impacto que me produjo ingresar a su morada.  "Qué bueno que así sea, porque esto apenas es el comienzo, siéntate, si quieres beber aquí sólo hay agua y refrescos ", me sugirió.  "Ya averigüe de ti, creo que eres la persona adecuada para lo que quiero hacer"...  

          "Si me permite—intervine —primero dígame por qué tiene esa voz así, tan rasposa, ¿es normal o está usted enfermo?".  "De eso quiero hablarte—abundó—la voz la tengo así por ha-ber bebido mucho, es la voz de ex alcohólico, de uno que se está rehabilitando, la voz de un ex vagabundo o del 'homeless' buscando un trago o dónde dormir". 

          De inmediato recordé a los "alcoholitos" del Jardín Juárez de Hermosillo, Sonora, a los de las cantinas de Nogales, a los del centro de Los Ángeles o los del Encanto Park de Phoenix, preguntándome siempre cómo habían llegado a esa condición.  Y, sobre todo, si lograban escaparse de ella. Y ahora, a juzgar por sus palabras, tenía a uno frente a mí, picando mi curiosidad, recuperándose, salido de ese infierno, poniéndose a mi disposición, porque don José propuso: "Si, fui un alcoholito, homeless borracho y quiero contarte  mi historia, tú sabrás que hacer con ella". 

   
Don José en la actualidad, sobreviviendo, rehabilitándose…

 
          Podría saber entonces—podríamos todos saber—cómo es que un ser humano llega a los límites de la autodestrucción, cómo visualiza a la sociedad que lo olvida, a quiénes culpa y por qué. Y, sobre todo, podríamos saber cómo es que uno de ellos logra transformarse hasta casi ser un abstemio. "Tuve el vicio del trago, hice y padecí muchas tragedias, y puedo recaer, por eso quiero contarte de mi historia, algo habrá de servir, aunque sea para salvar a una sola vida, antes de que acabe la mía"...  

          Ya no se dijo más, y en esa soledad, sin testigos, hicimos el acuerdo, sin documentos ni nada que firmar, solamente encendí mi grabadora y durante días nos pusimos a platicar.  Así brotaría el libro Volviendo a Vivir. Entrevistas con don José Aguilar, combinación de periodismo y narración literaria, así empecé a escuchar pasajes de penurias, decepciones y humillaciones, las de "los fracasados del sueño americano", como se titula el capítulo IX.  Sin embargo, también capté que habría un final feliz.  En efecto, noté que don José había encontrado una misión que le estaba dando los últimos respiros: rescatar a los migrantes mexicanos, a los latinos en general, víctimas del alcohol para evitar que continúen los mismos dramas, reintegrarlos a la sociedad, a la búsqueda de la felicidad material y espiritual.

          Porque el alcoholismo es más fácil que prenda en condiciones de crisis.  Nacido en un poblado de Jalisco, México, don José emigró adolescente a California, trabajó como obrero habitando en departamentos junto a decenas de paisanos para ahorrar dinero en hospedaje.  Pero en las convivencias encontró como muchos refugio en el alcohol y comenzaron los despidos del empleo...ingerir cervezas de más, también le produjo inestabilidad emocional y varias enfermedades como cirrosis y hepatitis al transcurrir los años.  Enfermo y abandonado, deambuló como pordiosero, mendingando bebida y comida, durmiendo en parajes de donde resurgiría, precisamente, cual ave fénix en la ciudad de Phoenix: entre el vagabundeo escuchó de un centro de rehabilitación a donde acudió—poniendo como condición, para dejarse llevar, que le dieran una cerveza, a manera de despedida simbólica—para ya no salir de ahí jamás. Y no porque no se recuperara, sino al contrario: lo hizo tan rápido y tan bien que acabó como director general del organismo que lo rescató.   

          Don José reestructuró no sólo la base organizativa, sino también la económica, la de atención a los internos e incluso la física de ese recinto que opera a todo vapor en condiciones humildes.  A las vueltas del tiempo, empezó a escuchar que le llamaban Padrino de parte de cientos y cientos de mexicanos, latinos y hasta de migrantes europeos que rescata de la bebida.  Don José lo revela así, con esa poderosa voz y el brillo de la satisfacción en los ojos:

—Después de una vida de desorientación, de dependencias y sufrimientos, aquí encontré el sentido de vivir, por eso le cambié el nombre a este centro, se llama "Volviendo a Vivir". Descubrí que mi misión es ayudar al prójimo y ofrecerle toda mi experiencia, conocimientos, para el funcionamiento de este lugar que rescata a alcohólicos y dragaditos.
 
          He aquí, pues, pasajes claves y el perfil de vida de don José, en sus propias palabras, con toda su frescura y habla personal,  en estas entrevistas fruto de los encuentros casuales y del trajín cotidiano. Y, claro, fruto también de aquel periodismo que todavía busca en las calles la noticia transformadora o el personaje anónimo que cambia no sólo la rutina de un día sino a veces la de toda la vida…

CONTINUARÁ…
 
Más sobre la obra Volviendo a Vivir: entrevistas con don Jose Aguilar 
http://www.orbispress.com/imagenes/realidad/volviendo_a_vivir.htm

 
Contacte al autor: manuelmurrieta@orbispress.com 
http://www.orbispress.com/colecciones/manuel_murrieta.htm



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miércoles, 3 de marzo de 2010

Recupere Sus Prioridades - Libro



 



NUESTRA MÁS RECIENTE PUBLICACIÓN

 
Recupere Sus Prioridades De Isabela Ramírez


¿Te has sentido abrumado alguna vez? ¿Sientes que no puedes alcanzar tus objetivos por más que lo intentas? ¿Crees merecer una mejor calidad de vida? Entonces, este libro es para ti.

¡Recupere Sus Prioridades!

Isabela Ramírez, autora de este libro, te incita ante todo a recuperar tus prioridades y te propone un método para lograrlo de una manera fácil y sencilla.
No es un libro de auto-ayuda, ni siquiera un libro de auto-motivación. Es un libro que sin siquiera interrogarte, te hará descubrir respuestas importantes para ti. Y lo más sorprendente aún es que siempre las has sabido. 

Isabela Ramírez, en su magnífica obra, no intenta abarcarlo todo pero tampoco deja nada al aire. Está consciente de que "cada cabeza es un mundo"  y las prioridades de cada quien son tan vastas como diversas. 

Por tanto, no aborda cuestiones en particular y tampoco te ofrece un recetario de cómo solucionar cada una de ellas. No, ella no te dice cómo solucionar esto o aquello, ni siquiera te motiva a hacerlo.

Lo que hace es llevarte frente a dos caminos: Uno que va en la dirección incierta que siempre has tomado y, el otro, a donde te llevarán tus prioridades. 

Pero antes, ha de darte un vuelco, una sacudida; luego, te tomará de la mano y te colocará en el camino correcto, el camino de tus prioridades. Te sorprenderás al descubrir que ese camino siempre ha estado delante de tus ojos, siempre lo has conocido, pero por alguna razón, nunca lo has caminado.

¿Por qué no lo habías visto antes? Porque siempre te has preguntado "cómo" lograr lo que quieres –dice la autora–, antes que responderte "por qué" lo quieres. La respuesta para develar tus prioridades está en el "Por qué" quiero esto o aquello, y no en el "Cómo" puedo obtenerlo. Si hallas la respuesta al "Por qué", entonces, el  "Cómo" vendrá solito a ti.

Pero advierte, si la respuesta al "Por qué" no es completamente honesta, volverás a los mismos hábitos indeseables que te hacen llevar una vida incompleta e insatisfecha.

Practique, antes de juzgarlo, el sencillísimo método que hallarás al final del libro para recuperar tus prioridades. 

"Le garantizo que si su deseo de mejorar su calidad de vida es tan grande, tanto que arde en su pecho, pronto verá resultados favorables." –concluye la autora.



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lunes, 1 de marzo de 2010

Boletín 005



Fracaso


En esta ocasión contamos con la colaboración especial del reconocido escritor chileno Kepa Uriberri quien nos honra con su interesante texto titulado "Fracaso", en la que hace una disertación ecuánime sobre la actividad del escritor.

Visita sus páginas personales y hallarás interesantes textos de su autoría. 

¿Qué Significa Escribir? Nietzsche después de todo.


Si quisiéramos responder la pregunta: ¿qué significa escribir?, podríamos hacerlo desde muchas perfectivas, pero al final veremos también que nos habremos quedado cortos e inconclusos.

Para ayudarnos un poco en este entendimiento, el Dr. Sergio Espinosa Proa de la Universidad Autónoma de Zacatecas, nos presenta su breve ensaño filosófico, cuyo título sugestivo implica la respuesta: "¿Qué significa Escribir? Nietzsche después de todo".  

"…si el nihilismo es darle la vuelta al fin, escribir será dejarse venir desde él.", nos dice en su tercera tesis.

El texto, por su longitud, está dividido en dos partes.

Escribir, una saludable tarea


Eduardo Chaktoura, nos devela que la práctica de escribir es de gran utilidad terapéutica. En su texto: "Escribir, una saludable tarea", nos dice:

"En un principio no hubo letras, alfabetos ni palabras; había imágenes, dibujos, formas, aparentemente sin sentido, pero indudablemente con una significación. El hombre quería decir algo y necesitaba decirlo por escrito. Esta idea evolucionó en silencio con la humanidad y hoy es posible certificarlo. Podemos decir que cuando se escribe se "descubre" y en la expresión se devela un "algo" que nos da bienestar. "

Sobre el Género Biográfico.


Y para saber un poco "Sobre el Género Biográfico", les presentamos este texto del fallecido escritor argentino Juan José Soer, quien de entrada nos dice: "El rechazo escrupuloso de todo elemento ficticio no es un criterio de verdad."

Respondiendo Preguntas


Y nuestro incansable editor, Anselmo Bautista, responde brevemente algunas preguntas que nos han hecho a nuestra redacción, con la mayor honestidad desde su propia experiencia:



Y Como dice nuestro buen amigo,
David Alberto Muñoz, editor de

¡A escribir se ha dicho!

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