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viernes, 30 de septiembre de 2011

La tilde y su eliminación

"Mis pelos se erizaron y la sangre fluyó directito a mis manos imaginando su cuello. Afortunadamente y después de un trance de histeria, todo se aclaró. Digo, por cosas menos insignificantes a una tilde se han cometido homicidios."

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La tilde y su eliminación

Por Anselmo Bautista



Parece ser caso menor y sin mayores consecuencias el hecho de que la Real Academia Española haya eliminado la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en caso de posible ambigüedad, tal y como aparece en la edición 2010 de la Ortografía de la lengua española.

El hecho es que hace unos días, por accidente miré el Facebook de mi esposa (lo dejó abierto, yo no lo abrí), donde un tal por cual le envió un mensaje diciéndole únicamente:

Estaré solo mañana.

Mis pelos se erizaron y la sangre fluyó directito a mis manos imaginando su cuello. Afortunadamente y después de un trance de histeria, todo se aclaró. Digo, por cosas menos insignificantes a una tilde se han cometido homicidios.

Bien, para la RAE fue cosa banal eliminar la tilde ya que así como a muchos a mi esposa también le gusta tildar o no las palabras que se le antojan.

Sobre esta medida hay escritores, como Antonio Ungar, que defienden el dinamismo lingüístico, y que consideran los últimos cambios ortográficos por la Academia como muy menores, casi insignificantes.
Sí, tan insignificantes que a mi esposa casi le cuesta una serie de espléndidas bofetadas.

¿Por qué la RAE eliminó la tilde?

Parte de su argumentación es:

“Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.”

Es verdad que las posibles ambigüedades se resuelven casi siempre en la interpretación del contexto (no hay problema, se acepta)
Es verdad que el contexto no siempre aclara las ambigüedades que se producen, pero son cosa rara (no hay problema, se acepta)
Para evitar la ambigüedad como en el caso anterior de Estaré solo mañana en lugar de Estaré sólo mañana, la RAE sugiere incluir otro elemento que evite la confusión, impida el doble sentido o cambiar el orden de las palabras que fuerce una única interpretación.

Permítanme reír a carcajadas y lo hago como esquizofrénico pero es que aún me acuerdo cómo estuve a punto de colgar a mi esposa de un puente por falta de una tilde.

¿Qué sugiere la RAE con el último punto?

Dice: No pongas la tilde pero si no quieres ser mal interpretado debes ampliar la oración de tal forma que no exista ambigüedad ni la posibilidad del doble sentido o equivocada interpretación.

Y yo diría: Carajos, ponle la tilde y déjate de chingaderas que es más rápido y práctico, y tal vez te evites una buena golpiza.

Los escritores nos basamos en las reglas de ortografía que la RAE establece como normatividad en el uso del lenguaje escrito, y ciertamente los cambios dinámicos del lenguaje lo enriquecen, si no fuera así aún estaríamos hablando en latín. Pero hay otros cambios, como es la eliminación de la tilde, que en mi opinión, empobrecen el lenguaje escrito.

Aunque el español, por su estructura, nos facilita las cosas para expresar una idea de muy diversas maneras, en el mundo coloquial y sin tanta exigencia de un texto bien escrito, se cae con suma facilidad en estas ambigüedades por falta de una tilde. Más aún con esta nueva medida, los textos literarios o de más exigencia gramatical, desciende al mundo coloquial.

El hecho de que el lenguaje sea evolutivo no significa que tienda al empobrecimiento ni que se asuma como correctas las faltas ortográficas sólo porque son de uso común entre la población.

Hay de cierto distintas formas y medios de comunicarse pero cada tiene su propio código de entendimiento y sus reglas; pongo como ejemplo: las señales de humo, el telégrafo y mensajes de texto por celulares. Ninguna de las tres requiere de la tilde pero si has de transcribirlas al papel tendrás que hacerlo correctamente para evitar las ambigüedades.

De todo esto se resume que tienes que aprender a escribir correctamente, te guste o no.







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miércoles, 7 de julio de 2010

Escribir es fácil

Escribir es Fácil.


¿Ha escuchado o leído alguna vez mensajes que le causan la impresión de que escribir un libro es fácil?

Voy a sonar, quizá, muy agresivo pero me gusta ser honesto con los lectores. Circulan por allí muchos libros y sitios que, en esencia, le dicen a usted: “Escribir es fácil, sólo sigue estos 5 ó 15 pasos y serás un gran escritor.”

En realidad no creo que alguien sea capaz de enseñar a otro a escribir bien con tan sólo unos cuántos pasos, y mucho menos que alguien aprenda a hacerlo.

Comprendo que cada quién hace su lucha para ganarse los frijoles pero ofrecer un producto al comprador ingenuo (o flojo para aprender a escribir), sólo lo obliga a meter la nariz en libros oblicuos.

Títulos tales como: “Cómo Ser un Exitoso Escritor en Diez Pasos”, “Aprende a Escribir, Diseñar y Publicar tu Exitoso Libro”, realmente no le ayudará absolutamente en nada.

A menudo son ambiguos que con facilidad aconsejan “encuentre su centro” para hacer brotar su creatividad en esta disciplina, y le animan a encontrarlo. “Haga a un lado sus miedos”, dicen otros.

Me parecen más a manuales de autoayuda que intentan sugestionarle con grandilocuentes declaraciones arrolladoras que nada tienen que ver con la importancia y el oficio de escribir, ni siquiera contienen un mediocre consejo para mejorar la escritura.

Si realmente quiere aprender a escribir, prevéngase de estas vagas declaraciones de “escritores”, cuya intensión es distinta a la de afinar realmente el arte de escribir, a menos que usted piense que sí es posible aprender en diez pasos. Desde luego, algunos libros de este tipo le darán algunas pautas específicas, pero más bien encontrará frases alentadoras y sugerencias de lo que usted podría escribir para asegurarse el éxito. Ahí, todo es tan fácil de hacer que sólo tienes que tomar papel y lápiz, y lo demás se dará casi en automático… ¡sin mucho esfuerzo! De paso, su libro será exitoso y usted famoso.

Aparte de distraerlo en cosas que no le ayudan en nada para mejorar su escritura, le dicen cómo venderse.

En otras palabras, todo lo que encontrará allí son invitaciones a que usted escriba algo comerciable. Y le darán las reglas que escritores de romance siguen. Si lo que realmente quiere es el tipo de éxito que ellos le ofrecen en sus libros, entonces podrían serle de gran utilidad. Pero sepa que ello no le hará mejorar su escritura.

De cualquier modo, estoy seguro de que algo aprenderá de esos libros (todo libro enseña algo) pero dudo que realmente aprenda a mejorar sus escritos.

Los escritores que toman en serio el arte de escribir se hacen gradualmente, forjan su camino tanto como pueden, se alejan de imitar el buen estilo de alguien más. Para encontrar su propia voz, sacan y sacan punta al lápiz; leen y leen y siguen leyendo; escriben, escriben y escriben.

Un escritor se hace leyendo mucho, escribiendo, fallando, practicando, pensando, preguntándose, respondiéndose, experimentando, investigando, corrigiéndose… y también pidiendo ayuda.

Al cabo de determinado tiempo y después de haber descubierto no sólo diez pasos para mejorar su escritura sino cien o quizás mil, ha logrado escribir con más facilidad, ha comprendido el uso de las palabras, ha acumulado un gran léxico, su redacción es más fluida, se sabe de arriba-abajo las reglas gramaticales, hace uso correcto de los signos ortográficos, las conjugaciones verbales y quizá, sólo quizá todavía no se considere un escritor.

Editorial.




Editamos, publicamos y vendemos tu libro.



miércoles, 28 de abril de 2010

Libros sin combustible.

¡No dejes que tu libro muera dentro de ti!

Déjame ser honesto. Los libros no mueren por que sí… uno los mata. Sucede de muchas formas cuando no se les inyecta combustible. Es decir, a falta de conocimientos y una planeación correcta, tu libro muere. Con la planificación correcta y conocimientos suficientes, puedes escribir fácilmente tu mensaje y hacer que este perdure.

Lee más abajo y llena tu libro de combustible e inflama tu sueño de escribirlo esta vez. Aléjate un poco, sí, retírate un poco más… ahí puede está bien. Ahora, sueña, sueña un sueño grande. Un sueño después de tu libro. Claro, estás recibiendo ingresos constantes que crecen cada mes, haces exposiciones a grandes auditorios presentando tu libro que ha rebasado toda expectativa, tienes una gran demanda de ventas.

Sueña que te has convertido en un experto en tu campo y tus colegas que han leído tu libro reconocen tus méritos. Suben tus ganancias. Tus lectores de buena gana pagan el libro como uno de sus títulos preferidos.

¿Estás listo, entonces, para reanimar tu sueño?

Bien, pues aquí hay algunos errores que habrás de corregir antes y hacer que todos tus sueños del libro se realicen.

1. Fracaso de no planear correctamente un proyecto.
Si tu interés se centra a parte de escribir un libro en obtener ganancias, entonces debes pensar en tu libro como un producto que sacarás al mercado y como tal tiene que ser vendible. Así que el éxito en que este se venda se halla en el proyecto de mercadeo de tu libro, el cual debería incluir la descripción de tu libro y lo que harás después de que lo hayas terminado y publicado. También debe incluir al tipo de auditorio al que diriges tu obra. En resumen, el proyecto del libro es el plan de mercadeo orientado a obtener ganancias.

2. Fracaso al planear mal cómo tu libro será publicado.
Si eliges la autopublicación (de la que en otra ocasión hablaré) o una editorial tradicional te encontrarás con pros y contras. Cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas, las cuales debes evaluar de acuerdo a tus intereses. Si eres de los que persiguen una editorial tradicional para tu manuscrito, debes saber que tu libro debe ofrecer la capacidad de generar ventas directas. Generar ventas es el único objetivo y es éste objetivo de generar ganancias al ser publicado que debe convencer al editor tradicional. La oferta debe concentrarse en el tamaño y en el poder adquisitivo del mercado al que apunta, el problema que tu libro soluciona o cómo tu libro propone solucionar el problema, qué diferente es tu libro de otros ya publicados sobre la misma materia y cómo planeas tú mismo promover tu libro.

3. Fracaso de no incluir a un redactor en tu plan.
No tienes que escribir un libro de 350 páginas como tu colega para estar en lo correcto. Ni siquiera uno de 150 páginas. Hazlo corto. Qué tal uno de 100 páginas en el que incluyas sólo y exclusivamente toda tu información más profunda, tu sabiduría y tus experiencias. Logra acotar tus ejemplos en historias cortas en un libro corto. No tienes ninguna presión para añadir cada información que sepas sobre el tema. En cambio, si cuentas con demasiada información sobre el mismo tema, divide el material en dos libros objetivos. Tus clientes te amarán por ello. Ellos comprarán, seguramente, ambos libros porque son fáciles de leer, son sustanciales y, además, cortos.

4. Fracaso de no añadir el profesionalismo a tu plan.
Planea la forma de hacer tu manuscrito y no te reserves lo mejor del contenido para otra ocasión. El lector quiere leer al profesional así que lo que escribas debe estar escrito profesionalmente. No acudas sólo a tus amigos o familia con la intención de encontrarte errores de edición. ¡Contrata a un redactor! El redactor no sólo te ayudará con la gramática y la ortografía, también te ayudará mantener uniforme el estilo y el tiempo verbal. Cortará todas las oraciones que encuentre en voz pasiva que le quitan fuerza a tu libro y las convertirá a voz activa para darle potencia.

5. Fracaso al no añadir a tu auditorio en tu plan.
No todos estarán interesados en leer tu libro. Existe una comunidad de personas en tu campo que esperan solucionar un problema. ¿Qué problema les soluciona tu libro? Desarrolla un perfil de tu auditorio y consérvalo delante de ti mientras escribes, así estarás enfocado en el conjunto de personas para las cuales tú escribes pensando en solucionarles un problema. Es prescindible que conozcas previamente tu mercado antes de que comiences a escribir. Esto te ayudará a enfocar capítulos irresistibles. Escribir a una persona específica o a un grupo de personas con las mismas inquietudes o problemática, los mantendrá leyendo hasta el final del libro. Si escribes demasiado general, tus lectores pueden abandonar tu libro y nunca terminarlo de leer o, bien, terminarlo de leer con desgana y mascullar malas opiniones.

No lo aplaces más. Pon tu sueño en el anaquel, ahí donde todos los días lo mires. Si sigues esperando, terminarás por matar tu libro. El combustible se agota y el sueño de tu libro no se hará realidad. Tienes los conocimientos y la solución a un problema, es momento de ponerse a trabajar en un plan. Anota todo esto. Tu auditorio te espera.

Atiende los errores de arriba y escribe un buen libro que se venda bien. Hazlo diferente. Hazlo hablar. Hazlo tuyo.


Editor.

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¿Piensas escribir un libro y no te atreves?


¿Piensas escribir un libro y no te atreves?


Según el New York Times, el 81% de las personas siente que tienen un libro dentro de ellos y que deberían escribirlo.

Si este es tu caso, ¿por qué no te afilias a la lista de autores publicados? Todos ellos sintieron la misma necesidad.

Escribir un libro, de hecho, te puede abrir otros senderos como obtener ingresos extra, aumentar tus oportunidades de aventura, descubrir otros círculos sociales interesantes, entre otras. Aquí te expongo algunas razones para que escribas tu libro ya.

1.       Más vale ahora que nunca. Si sigues dilatando esa inquietud, tu libro morirá dentro de ti. Inscríbete en algún taller de narrativa o poesía, contrata un curso, compra un libro que te oriente. Busca información. Esboza un plan para tu libro. Recuerda que comienzas a ser autor al minuto en que comienzas a moverte hacia el objetivo de tu libro que bien vale la pena. No conozco a nadie, hasta ahora, que se lamente por haber escrito un libro. Pero conozco a muchos que se lamentan de no haberlo escrito.

2.       Escribe el libro y amplía su alcance al mundo. Cuando un libro es publicado muchas personas, hoy en día, lo pueden obtener en todo el mundo. Con este alcance, las posibilidades de relacionarte con personas fuera de tu área local, crecerán. Escribe un buen libro y ponlo al alcance de tus suscriptores, tus clientes, tus amigos y socios. Recuerda que las remisiones siempre hacen los mejores clientes y traen un precio más alto en ventas.

3.       Escribe un libro y ve a sitios a donde nunca has ido. Por lo menos tu libro viajará a los lugares que nunca has pisado tú. Mejor aún, habla sobre tu libro y mira cómo nuevas puertas y oportunidades se te abren, ya sea en uno o en otro camino.

4.       Escribe un libro y crea corrientes de ingresos múltiples. No planees un único acontecimiento, planea una serie de libros. Es importante que amplíes el pensamiento a muchas posibilidades después de que tu libro sea publicado. Planea producir artículos, libros y actualizaciones que ayuden a tus lectores y que te ayuden a sacar ganancias de tu pasión. Cada nuevo libro o material relacionado crearán nuevas oportunidades de ganancia, realzarán tu visibilidad y reforzarán tu credibilidad como experto.

5.       Escribe un libro y hazte famoso. Cultiva tu nombre a la fama. Escribe un libro lleno de experiencias que motiven a tu auditorio para dar más, haz más o comparte más. Comparte tus experiencias que anime a tu auditorio. Sí, esa parte en que venciste los desafíos aparentemente insuperables en tu campo. Esto animará a tus lectores para pensar que si tú lo hiciste, ellos también pueden hacerlo.

6.       Escribe un libro y haz sentir a ese ser querido orgulloso/a de ti. Entrelaza historias de no-ficción en tu manuscrito. Entretén a tu auditorio, hazlos reír y llorar; ellos te amarán por ello. Lo mejor de todo, es que tu familia, tus amigos y tu propia madre estarán orgullosos de hablar sobre tu libro a sus propias amistades.

7.       Escribe un libro y consigue otros ingresos. Escribir un libro te eleva al nivel de experto. ¿Ganas credibilidad inmediata sólo teniendo al autor detrás de tu nombre? Esta credibilidad te da el poder aumentar tus ingresos a nivel de experto hasta en un 400% o más.

¿Estás listo/a para formar parte de las filas de autores publicados? No puedo pensar en un modo más oportuno para que comiences a escribir tu libro. Consigue hacerlo, escribe un buen libro y prospera en este campo nuevo para ti.

Es una grata aventura que no deberías dejar pasar. Como ves, tienes mucho qué ganar y nada qué perder.



El Editor.



 Editamos, publicamos y vendemos tu libro. 



martes, 27 de abril de 2010

Cómo desarrollar una historia. Parte II.


Cómo desarrollar una historia. Parte II.

Al terminar el último capítulo de tu historia no significa la culminación de tu manuscrito. Muchos escritores principiantes se conforman con lo que han hecho, le dan dos o tres revisiones y les parece que ha quedado perfecto.

Este error es común, en virtud de que la visión con respecto a la historia se ha limitado. Hay una respuesta al por qué ocurre. El autor se ha enamorado de lo que ha escrito y teme volverlo a tocar. Esto significa que hasta allí ha llegado su capacidad de narración la cual, normalmente, refleja inexorablemente la limitada capacidad narrativa.

Para poder mejorar la historia hay que despojarse de la aprehensión por lo que ya se ha escrito. Y es que en realidad duele eliminar contenido. Es como si nos arrancáramos trozos de carne, como si nos mutiláramos. Y este sentimiento no es bueno para perfeccionar la historia. Ciega nuestra visión, nos impide ver los errores y sus necesidades.

Lo único que hemos logrado hasta aquí es el Borrador de nuestra historia y hay que someterla a revisiones más rigurosas. Aquí empieza el verdadero trabajo del escritor que muchos nuevos escritores no logran trascender por flojedad, por falta de curiosidad o falta de conocimientos. A partir de aquí es donde la línea divide al hecho de escribir y de escribir bien.

El trabajo del escritor no se limita a presentar una historia y ya, sino también a que esté bien escrita y para ello habrá que someterla a revisiones.


Las revisiones del borrador.
Cada revisión requiere un esfuerzo en particular. No todas las revisiones van dirigidas al mismo objeto. Estas revisiones yo las divido en tres fases, cada fase puede tener a su vez tantas revisiones sean necesarias.


PRIMERA FASE (la coherencia)

Aquí es donde se presenta la primera miopía del escritor principiante. Por ser el autor de su propia obra está muy apegado a ella. Ha depositado su mejor esfuerzo, seguro. Pero no suficiente.

Antes que nada debes desprenderte de la historia que has creado y aplicar la memoria. Te vas a aprender de memoria tu historia desde el primer capítulo hasta el último como si fueses a presentar un examen y olvidarte de él después de resolverlo.

¿Por qué has de memorizar tu propia historia si la conoces de la A a la Z?

Este es el primer error. Por ser nosotros los autores creemos que la conocemos de pies a cabeza hasta su más mínimo detalle. Lamentablemente, no es así.

La coherencia consiste en la ilación de ideas. Si tu primer capítulo no encaja con lo que dices en el noveno, por ejemplo, ya chiflaste. Si pintas a un miope del ojo izquierdo y más adelante dices que no ve del derecho, ya chiflaste. Si pintas a una mujer colérica y en toda tu historia no hace ni un solo coraje, ya chiflaste. O bien, si dices que alguien es simpático y resulta ser el personaje más aburrido en toda tu historia, ya chiflaste.

El mal manejo de tiempo-espacio, confundir los nombres o temperamentos de los personajes, lenguaje inadecuado para el personaje, descripciones acartonadas, flojas o forzadas; todos estos son errores comunes en un borrador.

Así que hemos de entrar a analizar la coherencia de cada capítulo. Hay que detectar las partes flojas como seguramente las habrá, escenarios inadecuados, personajes incorrectos, narrativa está sobrecargada, ideas mochas, títeres en lugar de personajes, desplazamientos de un lugar a otro sin motivo, cambios de escenarios bruscos, entre muchos más.

Si hay algo de ello habrá que hacerle los cambios para favorecer la historia. Se trata de hacerla dinámica en cada uno de sus capítulos sin caer en contradicciones ni sobre explicaciones. Los personajes deben moverse con naturalidad. Si a un personaje lo pintas con bastón no te olvides de ese elemento en toda la historia y has que se mueva como una persona con bastón. Tu historia debe ser creíble aunque haya salido de la pura imaginación.

Si hay que hacerle cambios a algunas partes de tu historia para hacerla más dinámica, no parches. Si es necesario tirar todo el capítulo, tíralo, no te aferres a él.

Recuerda que eres el todopoderoso de tu historia para crear nuevos personajes, nuevos escenarios, nuevos lugares. Hay frente a ti un colorido de caracteres esperando trabajar en tu historia. Haz un casting de todos ellos y elije al que estás buscando. Recorre el mundo y encuentra el lugar perfecto para la escena, crea el clima favorable para realizarla.

Enamórate de tu historia, sí. Pero debes estar dispuesto a mejorar o eliminar las partes que no la fortalezcan, y esto no se logra en una sola revisión.


SEGUNDA FASE (redacción)

En esta fase nos olvidamos de la historia en sí. Vamos a entrar a examinar cada oración, cada párrafo, para asegurarnos de que digan realmente lo que queremos decir, y además, reflexionar de cómo lo decimos.

Cada párrafo debe expresar el mensaje con claridad y fluidez. Debe evitar ante todo la confusión, los redondeos, lo insustancial y el abuso de adjetivos.

Hay que vigilar la correcta conjugación del Verbo.

En los diálogos debes observar cómo se expresa tu personaje, el cual debe expresarse de acuerdo a la personalidad, edad y conocimientos que le hayas dado, e incluso ante quién se expresa y el actual entorno en que lo hace.

Y por último, observa la repetición de palabras (recurre a los sinónimos) y no repitas la misma idea constantemente aunque lo puedas decir con otras palabras.


TERCERA FASE (ortografía)

Hay quienes dicen que basta con darse a entender y es correcto. Que para escribir una historia sólo basta con saber escribir, lo cual es también correcto. Pero si queremos hacer literatura, debemos olvidarnos de esas facilidades y prestaciones.

Quien toma seriamente el ejercicio de escribir no puede permitirse esas flojedades. Un escritor que no le da importancia a la ortografía es un escritor que debería dedicarse a otra cosa. No digo que no se puedan cometer errores ortográficos. Se comenten, por supuesto, y alguno que otro se colará. Pero siempre debemos estar atentos para detectarlos y corregirlos.

Para evitar cometer errores ortográficos no hay mejor solución que conocer las Palabras, el significado y su acepción. Esto nos ayuda, además, a elegir la palabra correcta y a expresarnos mejor, y por consiguiente a escribir bien.

Hay que conocer el uso de los signos de puntuación. Una coma mal puesta puede cambiar el sentido de la oración.


Finalizando.

Y ya que has hecho las tres fases de revisión, ¿qué te parece si haces una segunda versión de tu historia? Es decir, distintos escenarios, personajes, otro tiempo, pero con la misma idea central.

Te garantizo que la tercera versión quedará mejor que la primera y la segunda. Y si no, entonces toma lo mejor de cada una y haz la cuarta, y que sea ésta la que prometa más.

Los músicos, antes de presentar su canción, hacen varios ensayos rítmicos con ella, hasta cuajarla. ¿Por qué nosotros no hacerlo con nuestra obra?

Si no eres de los escritores flojos, seguro le harás otra versión.

Para escribir bien hay que hacerlo a menudo y, sobre todo, leer mucho. No hay más.

El Editor.



Editamos, publicamos y vendemos tu libro. 

Cómo desarrollar una historia. Parte I.

Cómo desarrollar una historia.

El desarrollo de una historia presenta ciertas dificultades que habrán de superarse con algo de práctica y aprendizaje.

Aquí te doy alguna pauta que podría servirte.


Iniciando.

El primer paso que hay que dar para desarrollar esa historia que traes en mente es responder con honestidad a las seis preguntas de oro: Qué, cuándo, dónde, quién, cómo y por qué.

• Qué.
La respuesta a esta pregunta debería ser a la pregunta: ¿Qué quieres escribir realmente? Es decir, ya tienes la idea central de tu historia que es esa imagen que te viene picando la mente e impulsado a escribirla. ¿Eso es realmente lo que quieres escribir? Entonces ya tienes el punto central cuyo resto de la historia girará en torno a ella.

• Cuándo (Temporalidad)
Ahora define en la Línea del Tiempo cuándo “ocurre” la idea que traes en mente: Hoy, hace diez años, un siglo, antes de Cristo.

• Dónde (Espacio)
Define el escenario en dónde ocurre: un parque, una ciudad, en el campo…

• Quién/quiénes.
Define el número de personajes que intervendrán en la escena y el tipo de ellos: un estudiante, un profesionista, un obrero, una ama de casa, el sacerdote, el amigo, la pareja de enamorados, y de paso visualiza el carácter y físico de cada uno de ellos. De preferencia ve describiéndolos en una hoja en la que indiques: nombre, características físicas, tipo de personalidad, y otros detalles.

• Cómo.
Cómo ocurre el evento. Define la acción, movimiento, gestos, clima, expresiones, temperamento, leguaje, acordes al tiempo-espacio que has elegido y al carácter de cada uno de tus personajes.

• Por qué.
Ya que tienes fijado lo anterior, ahora responde por qué has elegido el Qué, Cuándo, Dónde, Quién y Cómo. ¿Por qué allí? ¿Por qué ellos? ¿Por qué en la época? ¿Por qué en ese lugar?

Las respuestas que des a la preguntas hechas a la idea central de la historia que quieres desarrollar, te sumergirán a la escena del clímax, a la escena más fuerte de tu historia, a la vez que se expandirá tu visión para desarrollar el resto de la historia que girará en torno a ello. Con esto, trata de visualizar superficialmente la entrada y el final.

El índice.

Ahora que ya tenemos las respuestas a las anteriores preguntas hechas sobre la idea central que quieres escribir y ya que tienes una visión general de toda la historia es momento de hacer un índice prematuro dividido en capítulos o partes.

Recuerda que toda historia se forma de tres partes: Introducción, nudo y desenlace.

Forma tu índice y en cada capítulo has una breve reseña de lo que contendrá. El contenido de cada capítulo debe estar encaminado hacia tu idea central.

Este índice será la guía de tu proyecto. No te preocupes si más adelante descubres que no se ajusta a las necesidades de la historia. Siempre podrás modificarlo tantas veces lo requieras. Sin embargo, estos ajustes deben ser en beneficio de tu historia.

Es probable que el final que elegiste hasta este momento no sea el adecuado. No hay por qué preocuparse. Deja el final para lo último, porque de hecho, conforme avances, el final se te irá descubriendo y tendrás más de una posibilidad. La misma secuencia de cómo vas narrando la historia, de pronto te dictará cuál debe ser el final.

Desde luego, el final se descubre a sí mismo siempre que lleves una ilación de ideas en cada capítulo y que además estén relacionados con el punto central.


Los capítulos.

Cada capítulo trátalo como un todo, como un círculo que se abre y se cierra, y que al mismo tiempo va preparando el camino hacia donde quieres llegar.

Aunque la idea central de tu historia la vayas a ubicar en el capítulo XX, los demás no deben ser aislados a ese capítulo. Es decir, si los eventos del primer capítulo ocurren en la India, debes tener una razón para que el capítulo V, por ejemplo, ocurra en las cascadas del Niágara y este haya preparado el camino para llegar hasta el capítulo XX.

Cada capítulo debe contener una historia pequeña en sí mismo, una narración de hechos fundamental para la historia general, y sobre todo para aquella idea que te incitó a escribirla.

De momento, no te detengas mucho a examinar. Simplemente narra cada capítulo de acuerdo al resumen de cada uno de ellos que ya elaboraste. Ya habrá tiempo para revisarlo, ampliarlo, modificarlo o de plano eliminarlo.

Redacta cada capítulo de forma general sin entrar en detalles de escenario, caracteres, sin cuidar mucho la redacción y la ortografía si es que esto te place, o de estilo.

Lo importante es hacer, por lo pronto, un borrador de la historia, que si no tienes claras tus pretensiones obtendrás una historia distinta a la que habías imaginado, lo cual no es nada malo si lo usamos como práctica.

En realidad debes fijar en el papel (u hoja electrónica) lo que realmente quieres decir y esto no se logra si no hay conciencia ni conocimiento de lo que estás escribiendo. Ya en otra ocasión hablaré del mito de la “musa”. Por el momento, se trata de conseguir el borrador de tu historia.

El Editor.


Tema relacionado: Cómo desarrollar una historia. Parte II.


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