domingo, 10 de julio de 2011

Frank Kafka, 1536 meses después.


Frank Kafka, 1536 meses después.


 Tumba de Frank Kafka


A 128 años de su nacimiento aún se recuerda a Frank Kafka como el máximo escritor alemán influyente en la literatura universal.

Nace en Praga el 3 de julio de 1883 –año en que Engels escribe Del Socialismo utópico al socialismo científico y Friedrich Nietzsché, considerada su máxima obra Así habló Zaratustra–, en el seno de una familia numerosa.

Educado por su padre Hermann bajo una actitud prepotente y autoritaria permanente no dejó de tenerle un profundo respeto, pero también detestó su falta de sensibilidad y lejanía para con él. Su madre, proveniente de una familia más próspera en lo económico y con una educación más refinada, fue relegada por su marido a un papel secundario en cuanto a la educación de sus hijos.

Al fallecimiento de sus dos hermanos Georg y Heinrich, a quienes celaba, se siente culpable en cierto modo por vincular sus muertes a sus deseos de que desapareciesen.

La familia fue envuelta en la tragedia. Durante la ocupación nazi tres de sus hermanas fueron llevadas a los campos de concentración. Una de ellas, Ottillie, falleció en la cámara de gas en el campo de exterminio de Auschwitz, lugar donde otras 1318 personas más perdieron la vida.

Como estudiante se interesó por la literatura. De hecho, a sus catorce años realizó sus primeros intentos como escritor. Aunque destruyó sus trabajo, fue la ocasión para darse cuenta de la diferencia que había con los trabajos de sus compañeros, sobre todo en el aspecto formal.

Tenía entre sus autores privilegiados a Flaubert, Dickens, Cervantes y Goethe. Además consumió  lecturasde Darwin y Haeckel, así como autores que defendieran el socialismo, sobre todo aquellos con ideas de solidaridad.

Al concluir sus estudios de leyes (1906) fue cuando comenzó a escribir. Y en 1912, se da a conocer como escritor y toma conciencia de ello con una colección de 18 relatos que previamente habían aparecido en diversos medios: Contemplación (Betrachtung). En 1913 escribe su libro inicial Consideración y en 1915 el famoso relato La metamorfosis. En 1914, un antecedente de El proceso (Fragmento de Josef K.) y la narración En la colonia penitenciaria.

Intenta casarse por segunda vez, pero su padre se opone. Esto dio lugar a escribir Carta al padre (Brief an den Vater), en el que lanza una fuerte diatriba contra su progenitor haciendo referencia a la historia de su niñez y adolescencias, y al cúmulo de carencias vividas por culpa del mismo. Es una lectura en la que se puede entender la soledad y la tristeza que impregnan toda su obra en donde volca todas sus dolencia y frustraciones. La muerte y la soledad son temas que ocupan  mayormente sus páginas. 

También profundiza en aspectos de su vida privada, el desgarro de la incomprensión como en La Metamorfosis, los miedos ante la vida, la soledad y la muerte, el miedo al poder, la sinrazón de la burocracia y sus abusos de poder, las leyes impuestas.

Sus obras utilizan palabras como “demonios”, “embates”, “desamparo”, “persecución”, “soletad”, entre otras, lo mismo que en sus epístolas repetidamente menciona insomnios insoportables y fuertes dolores de cabeza.
Tal es su influencia universal (especialmente al último siglo) que el adjetivo “kafkiano” se refiere a toda la simbología que recuerda a la suya.

Fue un hombre atormentado que supo disfrutar de la risa y la alegría. Discordante, sí, pero que puede deberse a su vida triste y cercana a la muerte por padecer tuberculosis pulmonar, a la sensación de fealdad y desprecio hacia su cuerpo. Y sin embargo, supo vivir su vida con una poco común intensidad.

Su obra ha sido sometida a la crítita literaria y los resultados han sido tan variados y distantes entre sí que puede uno concluir que la obra de Kafka ha revazado la comprensión de aquellos que lo han escudriñan desde diversos enfoques.

Pero Kafka, al final, parece que se encargó él mismo de describirnos su obra y dentro de ella con la siguiene insinuación:

“No esperen utilizarme para salvarse, ni siquiera de ustedes mismos.”

Fallece en Praga el 3 de junio de 1924.

Existe la convicción de que Dora, la última esposa de Kafka, guardó en secreto la mayoría de sus últimos escritos, incluyendo 20 cuadernos y 35 cartas, hasta que fueron confiscados por la Gestapo, en 1933. 

Actualmente se está realizando una búsqueda a escala internacional para encontrar los manuscritos.



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domingo, 3 de julio de 2011

Las visiones de Hank

“Es este maldito espíritu ansioso de tiempo y acontecimiento el que acabará conmigo.”


LAS VISIONES DE HANK
Asier Triguero
Escritor Invitado desde el País Vasco, Norte de España

En exclusiva para El Blog de Atreyo.



LAS VISIONES DE HANK

Fuegos fatuos bajo mis párpados ciegan mi sueño nervioso.

A sudorosos gritos aparto de mi mente las energías que me llevan a la ciénaga.

El corazón late fuerte y a la derecha, buscando un lugar donde chapotear con sangre ajena.

Mis dientes chirrían masticando alimento inexistente que tan sólo se sirve en envenenadas mesas.

¡Volteo, volteo y me mareo!

¡Grito y araño como si no me hiciese daño!

Busco la puerta que cierra la mente abierta.

Tiemblo a causa de un temor que somete en un rincón del espíritu a todo mi Yo carnal, aterido de frío.

Borro con goma de mala calidad aterradoras imágenes de mis meninges.

¡Oh alma devora-vidas! ¡Vete de mí caza-momentos!

Es este maldito espíritu ansioso de tiempo y acontecimiento el que acabará conmigo.

Nunca entenderé siempre, todo me parecerá poco. A cada más, menos tope habrá.

Más intensidad, más relevancia, más significación, ¡más relleno en el pavo!

Olvidadme minutos vacíos y bajos en sal, ni me miréis martes estáticos.

Que pase lo que tenga que pasar.

Soy ser humano y por lo tanto, nada me parece extraño.


"Sólo tengo una premisa, escribe para ti y luego ya vendrá la opinión de los demás. Me inspira mi vida y los factores que la rodean. Surf, música, carretera, experiencias intensas…" -Asier Triguero.
 

Asier Triguero es autor de las novelas: Hijos del amanecer y Me quiero ir, obras que puede adquirir haciendo clic en sus títulos.
Actualmente se encuentra desarrollando dos proyectos paralelos. Vea una breve descripción de su siguiente obra: “Mandycandy.com”





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Sueños y pesadillas

“Un idilio no es un lugar feliz, sino una fantasía que niega la realidad, por eso las dictaduras son un idilio...”


 
Sueños y Pesadillas.
Por Rolando Niella


“El totalitarismo es un idilio”, afirmó mitad irónica y mitad dramáticamente el escritor mexicano Carlos Fuentes. El idilio es un género literario en el que no existen los problemas, todo anda a las mil maravillas, las personas son lindas y los campesinos, en lugar de sudar en los campos, se dedican a tocar la flauta y coquetear con pastorcitas de ganado con aspecto y ropa de “top models”.   

Los que tenemos edad y memoria suficiente sabemos que Carlos Fuentes tiene razón. Las dictaduras se presentan a sí mismas como poco menos que el paraíso terrenal y los dictadores como “hombres providenciales”, y al autoritarismo personalista que practican como la “única barrera contra el caos”.   

No hay que ir muy lejos. Como ya dije, los que tenemos la edad y la memoria suficientes recordamos que el Paraguay de la dictadura era “un país divino”, donde las crecientes del río se inclinaban a un lado para inundar solo la ribera argentina, donde los termómetros no podían anunciar más de treinta y seis grados ni llegar a bajo cero.   

Aunque el guaraní casi no se escribe y se lee aún menos, y más del sesenta por ciento de la población es guaraní hablante, en el Paraguay de Stroessner no había analfabetismo. El país vivía en “paz y progreso” aunque “paz, paz, paz” fuera el sonido de las palizas que ligaban los opositores, y cualquier intento de desarrollo industrial fuera sistemáticamente frenado y entorpecido porque “los obreros quieren crear problemas”.   

El “hombre providencial” de turno no es solamente un gobernante, sino la personificación misma del Estado y la reencarnación mejorada de todos los héroes de la patria... Es además el primer futbolista, el primer basquetbolista, el primer tenista, el primer ingeniero y arquitecto, el primer intelectual sin importar que nunca haya acertado con la mano, con el pie o con la raqueta una pelota, que nunca haya sido capaz siquiera de entender un plano o que jamás en la vida haya abierto un libro.   

Un idilio no es un lugar feliz, sino una fantasía que niega la realidad, por eso las dictaduras son un idilio... Todo el que no está dispuesto a aceptar que vive en el mejor de los mundos posible, todo el que no está dispuesto a creer que el dictador de turno es no solo el mejor sino el único gobernante posible, todo el que tiene la osadía de pensar diferente y ver las cosas de otra manera es no ya adversario del gobierno, sino “traidor a la Patria”, “enemigo del Estado”.   

Por desgracia, en nuestro país hemos tenido demasiados “hombres providenciales” y muy pocos estadistas; porque estadista es el que gobierna el presente, pensando en el largo plazo y con el objetivo claro de mejorar y desarrollar el país. Los “hombres providenciales” en cambio viven en un presente eterno donde no se pueden tener objetivos ni pretender mejoras, porque “todo es perfecto” y su único objetivo es permanecer indefinidamente en el poder… Indefinida o eternamente, porque tal parece que se creen inmortales.   

Como tenemos en Paraguay instituciones democráticas débiles, una poderosa tradición autoritaria, un exceso de “hombres providenciales”, una sobredosis de personalismo excluyente, constituye un riesgo excesivo, una apuesta al desastre, aceptar la reforma constitucional que permita la reelección de las personas que llegan a la presidencia del país.   

Esto no es ninguna novedad... Todos los paraguayos lo sabemos, incluyendo los que hoy defienden la reelección... Ellos también lo saben muy bien y por eso eran contrarios a la reelección cuando la presidencia era ocupada por un adversario político.   

Nuestra democracia es de muy mala calidad, nuestras instituciones endebles y corruptas... Pero aun así hasta la peor democracia es mejor que cualquier gobierno autoritario. Las democracias se pueden mejorar: puesto que son imperfectas, son perfectibles. Los gobiernos autoritarios no se pueden mejorar: se consideran a sí mismos perfectos y, en consecuencia, no admiten crítica ni disenso; de manera que no pueden ni evolucionar ni ser corregidos, solamente pueden ser derrocados.   

Nuestra democracia no es precisamente un sueño, pero el autoritarismo es una pesadilla y la reelección, en las condiciones actuales del país, es el camino abierto hacia esa pesadilla.

Fuente: http://www.abc.com.py/nota/suenos-y-pesadillas/


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Soy Leyenda- Hemingway

A cincuenta años de su muerte, el escritor norteamericano Ernest Hemingway sigue despertando pasión. Mientras tanto, su vigencia literaria se conserva intacta, más allá de la leyenda forjada a partir de su cinematográfica vida, a la que él mismo decidió poner fin el 2 de julio de 1961 con un certero disparo de escopeta.


Soy leyenda



Un 2 de julio, de 1961, el escritor norteamericano Ernest Hemingway dec idía poner fin a su vida con un certero disparo de escopeta. Ayer se cumplieron 50 años de ese hecho, que daba fin a una vida de novela, destinada a dejar huella en la literatura universal, una huella que todavía hoy sigue vigente. Pero no sólo eso. La devoción por Hemingway se puede rastrear en las señales que su obra dejó en el cine y hasta en los miles de viajeros que año a año recorren los principales escenarios de su vida en Cuba y en España, convertidos hoy en atractivos turísticos.

La impronta de Hemingway se puede seguir también en la obra de muchos escritores latinoamericanos: el propio Gabriel García Márquez reconoció alguna vez que el autor de "Por quién doblan las campanas" representó una de sus mayores influencias y no hace mucho Patricia Walsh relató que su padre, el escritor Rodolfo Walsh -quien tuvo oportunidad de entrevistarlo en Cuba- tenía una foto de Henmingway en su casa de Tigre.

El estilo breve y preciso -carente de adjetivos- de Hemingway ha sido elogiado por escritores tan diferentes como García Márquez, el estadounidense Raymond Carver, Adolfo Bioy Casares y Abelardo Castillo. Mientras otros críticos y autores, como Harold Bloom o Normal Mailer, se encargaron en varias ocasiones de destacar la potencia del legado de Hemingway en las letras norteamericanas. De él se dice que contribuyó especialmente a cambiar la prosa en inglés del siglo XX.

UNA VIDA DE NOVELA
Nacido en Oak Park, Chicago, el 21 de julio de 1899, Hemingway se inició de joven en el periodismo como reportero del diario Toronto Start y luego se alistó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, en la que fue conductor de ambulancias y resultó herido de gravedad.
En París conoció a Gertrude Stein y a sus compatriotas Ezra Pound, Francis Scot Fitzgerald, John Dos Passos y William Faulkner, con los que participó de la llamada "Generación perdida", que vivió en esa ciudad y otras capitales europeas al finalizar la Primer Guerra Mundial.

Muchos de estos recuerdos de juventud quedaron reflejados en la novela "Fiesta", "Adiós a las armas" y en su libro póstumo "París era una fiesta".

El escritor -a quien sus amigos llamaban "Papá"- participó en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, de cuyas experiencias escribió varios cuentos y las novelas "Tener y no tener" y "Por quien doblan las campanas".

También escribió "Muerte en la tarde", en la que narra su experiencia con la tauromaquía, y la novela "Las verdes colinas de Africa" -recién reeditada por Sudamericana-, entre otras obras.
En la década de 1950 se trasladó a La Habana, Cuba, donde escribió "El viejo y el mar", en la que cuenta la lucha de un pescador por capturar a un pez espada, con el que obtuvo el prestigioso premio Pulitzer en 1953.

Su estilo crudo y descarnado puede apreciarse en dos cuentos que narran sus aventuras por el llamado continente negro: "Las nieves del Kilimanjaro" y "La vida feliz de Francis Macomber".
"Hemingway hizo más para cambiar el estilo de la prosa inglesa que cualquier otro escritor del siglo XX, y por esos esfuerzos fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura" en 1954, resalta la contratapa la edición inglesa de "Tener y no tener", novela en la que narra las aventuras de un hombre que es forzado a meterse en el mundo del contrabando entre Key West (Florida) y Cuba.

En su libro "El canon occidental", el crítico estadounidense Harold Bloom señala que en las primeras décadas del siglo XX la novela romántica norteamericana "fue exaltada como género", lo que contribuyó a que Faulkner, Hemingway y Fitzgerald se convirtieran durante esa época en "los escritores dominantes de la prosa de ficción".

Bloom afirma que "uno puede oír la voz de (el poeta Walt) Whitman en Hemingway, probablemente sin intención por parte de Hemingway, de una manera casi tan arrolladora como puede oírla en poetas que, por lo demás, nada tienen en común".

Para Norman Mailer, autor de "Los desnudos y los muertos" y "Los tipos duros no bailan", "Hemingway ocupa el centro mismo de la escritura norteamericana. Sin importar lo serio o superficial que seas como lector, sientes con rapidez que estás en manos de alguien que escribe tan bien que tu inteligencia después está sintonizada ante los defectos en la mala escritura de los demás, y, peor, de la tuya"

El boxeo, las carreras de caballos, el vino, la pesca, las corridas de toros, la caza de animales salvajes, la lucha del hombre contra la adversidad, son algunas de las estrellas que forman parte del vasto universo hemingweniano.

Hombre de acción, fuerte, vital, viril, amante de las mujeres, a las que veía como objetos de admiración pasiva, el premio nobel era un maravilloso escritor cuya obra está llena de sugerencias y silencios y toda ella muy vigente, como explica el escritor venezolano Juan Carlos Méndez, técnico de Literatura del Instituto Cervantes.

"La idea de escritor viril y combativo se ha quedado muy antigua y no nos interesa, tampoco la idea contradictoria de este escritor que sentía amor por la naturaleza a través de la caza de leones. Todo eso debe quedar en segundo lugar para decir que determinados cuentos suyos son verdaderas joyas que sobrevuelan y borran la idea del tópico", explica el escritor.

Para Méndez, el premio Nobel "fue uno de los mejores cuentistas del siglo XX, con una novela muy hermosa con el nombre 'Al otro lado del río y entre los árboles', una historia de amor romántico maravillosa, donde hay una fuerza y una ternura nunca vistas, aunque se puede comparar, sin ser amor romántico, con 'El viejo y el mar', otra joya", añade.

Y es que esta pequeña novela está cargada de metáforas, elipsis, silencios y recursos que utiliza el escritor para ser hondo y profundo siendo sencillo y sin entrar en la mente de los personajes.

Pero Juan Carlos Méndez se muestra más crítico con otras novelas del autor estadoundiense. "Creo que novelas como 'Fiesta', 'Por quién doblan las campanas' o 'Muerte en la tarde' pertenecen a un género más frívolo y hoy son poco importantes, por lo turístico que tienen frente a cuentos preciosos y muy vigentes como 'Colinas blancas como elefantes blancos'".

El escritor español y Premio Nobel Camilo José Cela, que conoció al autor y al que admiró, dijo de él que era "un hombre extraordinario y ejemplarmente situado por encima de las convenciones".

En declaraciones a Manuel Vázquez Montalván, Cela señaló que la sinceridad era lo que más admiraba del autor. "Describe -al igual que Baroja- un mundo de primera mano con unos ojos nuevos cada mañana estrenados", sentenció.

"Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar", dejó dicho Hemingway, cuya obra al castellano está reeditando por completo la editorial Lumen.

ACTOS EN CUBA Y PAMPLONA

Por estos días, el atractivo turístico que representa la Quinta Vigía -casa cercana a La Habana adonde Hemingway iba cada año entre 1939 y 1960- se ve potenciado por la conmemoración del 50º aniversario de la muerte del escritor.

Precisamente en La Habana se celebra un Coloquio Internacional sobre su figura, con especialistas de la isla y de Estados Unidos, además de familiares del autor de "Por quién doblan las campanas", como su sobrino el novelista John Sandford, miembro de la Sociedad Hemingway.

Pero no es La Habana la única ciudad que recuerda especialmente a Hemingway.

En Pamplona, la ciudad del norte de España cuna de los Sanfermines y donde el escritor encontró argumento y explicación para el rito de la muerte -que tanto le atraía-, encarnado en la lucha con el toro, durante todo el año se están llevando a cabo actos en torno al escritor, que concluyen con una visita por los lugares que frecuentó, las calles, tabernas y pensiones por las que pasó este escritor que internacionalizó la fiesta nacional.

Es que el autor de "París era una fiesta", encontró en España el sentido a la vida y a la muerte", como recordaba en una entrevista el escritor español, periodista, gran amigo y biógrafo de Hemingway, José Luis Castillo Puche, ya fallecido.




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Opiniones sobre Poesía.


“Aunque conozcas todas las palabras / las verás volver vírgenes / y algo nunca soñado dirá el azar con ellas.” –William Ospina.



“De esa poesía que mantiene la esencia.”
Mónica Quintero Restrepo.
Publicado en elcolombiano.com


Se necesita, antes de empezar, un pedazo de poema de William Ospina: Aunque conozcas todas las palabras / las verás volver vírgenes / y algo nunca soñado dirá el azar con ellas.

Porque hablar de poesía, coincidirán algunos, necesita antes un poema. Casi como el trago que se toma antes de un tema difícil.

A la poesía, salvo el diccionario, pocos la definen. Rafael Maya, el poeta colombiano, dijo que "responde a necesidades esenciales del espíritu humano". Sixto Cabrera, mexicano invitado al Festival de Poesía de Medellín, habla de la palabra bella, incluso de escribir "la eternidad de la vida". Y hasta en un poema, muy conocido por demás, Gustavo Adolfo Bécquer escribió: ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?/ Poesía eres tú.

Hay acercamientos, quizá, y cada uno tiene su definición exacta. Es más, en el tema, cada quien tiene sus ideas. Cuestión de un concepto a tener en cuenta: la subjetividad.

Un hecho que es notable es que antes era indispensable la métrica, la rima, el número de sílabas. En estos tiempos eso es extraño. El verso libre es casi como un símbolo contemporáneo.

Y ello, piensa el poeta argentino Gabriel Impaglione, también invitado al festival, "no significa que sea una cosa menor, ni demasiado libre. Trabajar la libertad del verso no quiere decir que nosotros nos tomemos la poesía ligeramente, ni que ella no deba obedecer a un concepto de verdad y de belleza y de búsqueda y mucho menos que se aleje de su esencia fundamental que es la imagen de la palabra (metáfora) o, al menos, de un trabajo mínimamente poético".

En su libro Método fácil y rápido para ser poeta, Jaime Jaramillo Escobar, nadaísta, dice que ella no es sólo la que está en verso, sino también la que está en prosa y hasta la que no está escrita y anda en otros medios.

"Algunos prosistas se apartan bruscamente de la poesía. Consiguen una prosa áspera, mecánica, sin gracia. No hay buena prosa sin el auxilio de la poesía. Es más: la mayor parte de la peor 'poesía' que se ha escrito está en verso (...) La poesía está más en el modo de percibir que en el de expresar".

Y es cuando vale preguntarse, en estas épocas en que lo digital permite a cualquier persona publicar sus textos y sus ideas, cómo saber qué esas palabras que algunos dicen que es un poema, ¿lo es?

La respuesta es ambigua. Gabriel diría que hay mucha intención y eso es bueno, porque moviliza el género. Sin embargo, no todo lo es, ni todos son escritores. Y definir lo que es verdaderamente poesía es entrar en camisa de once varas.

"Uno siente que hay verdadera cuando escucha una voz original, un ritmo distinto, una respiración propia, unas combinaciones de palabras únicas y llenas de sentido. Cuando el poema de otro parece revelar algo que habías sentido, pero no tenía palabras dentro de ti", señala Lucía Donadío, poetisa paisa y directora de Sílaba Editores.

En ese sentido llega la subjetividad. Muchos dirían que si alguien siente ese posible poema como tal, es que en él hay poesía, aunque la teoría le quite el título. Tampoco significa que quien lo haya escrito sea poeta. Podría hacerse la diferencia entre menores y mayores, hasta grandiosos, si cabe el término. "Es una realidad en todos los campos -agrega Lucía- , pero el primero también dice y llega al alma".

De esos que escriben
Si hay que preguntarse por el poema, también hay que hacerlo por el hombre que escribe. Jaime Jaramillo expresa en su libro, que relanzó este año, que cuando alguien asiste a un taller, de las primeras cosas que le interesa es saber si es poeta. "El artista no se siente diferente. La sociedad lo diferencia. En cierto momento, hacia la adolescencia, le da un codazo y le dice: -usted no es de los nuestros. Y él se queda con ese codazo doliéndole en las costillas".

Gabriel y Sixto coinciden en que el poeta es un trabajador, que realiza un oficio. "Es un artista más, como el escultor", dice el argentino. Crea y se la juega por sobrevivir de ese oficio tan serio y absorbente, pero, añade, "da tanta felicidad. Ella nos acerca a lo más puro. No es un título, es una actividad".

Y es aquel, aunque pueda estar reducida la definición, que es sensible, sutil, perceptivo y capaz de llevar eso que ve en el mundo a una idea, a una imagen. Vuelve Jaramillo: "Poeta no significa 'aquél que hace versos'. Significa creador".




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